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Por primera vez, la Casa Blanca se quedó sin margaritas y el clásico mariachi para celebrar la fiesta de 5 de Mayo, una tradición mexicana que se extendió hasta Estados Unidos, pero que este año con el actual presidente Donald Trump fue muy diferente.

Esta decisión ha sido otro duro golpe dirigido a la comunidad mexicana, que estaban acostumbrados a un gran festejo y se sentían apoyados por el gobierno estadounidense.

Este año, los hispanos se tuvieron que conformar con la presencia del vicepresidente Mike Pence, quien en conferencia de prensa dijo en español, “¡Buenas tardes a todos y feliz casi cinco de mayo!”,  para luego seguir con su discurso en la ceremonia, que conmemora el aniversario de la Batalla de Puebla.

Además dejó claro que pese a esta cancelación, el presidente esta consiente que la comunidad latina, “Está luchando cada día para empoderar a los hispanos para que contribuyan aún más al futuro del país”.

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