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Cardànas es un emprendimiento de Sebastián Aguirre, quien hace calzado 100 % ecuatoriano, desde el diseño hasta el producto final.

China es, desde hace muchos años, el principal productor y exportador de calzados a nivel mundial; Alemania, también es importante en este ramo; sin embargo, un emprendimiento de zapatos de Ecuador ha logrado convencer a compradores de estos países para que adquieran sus productos, desde la distancia.

De acuerdo a la Revista del Calzado, que recoge datos del portal World Footwear, en 2017, China produjo 13.523 millones de pares de zapatos, ocupando el primer lugar en la lista. También fue el número uno en exportación, al alcanzar ingresos superiores a 48.185 millones de dólares por el envío de estos productos al mundo, según cifrasde la base de datos sobre comercio de mercancías de las Naciones Unidas (UN Comtrade, por sus siglas en inglés).

Alemania no se queda atrás, y en 2017 alcanzó más de 7.614 millones de dólares por la exportación de sus calzados, el tercer lugar en la lista, luego de China e Italia.

Pero los compradores de estos y otros países, como Francia, Islandia, EE.UU., Argentina, Australia, Israel, han encontrado un atractivo en la tienda online de Cardànas, un emprendimiento del ecuatoriano Sebastián Aguirre, que maneja desde Quito, la capital del país.

100% ecuatoriano

“Son zapatos con un diseño versátil y sencillo, casuales. Nosotros valoramos un poco más el estilo clásico que lo ‘trending’ (lo que es tendencia)”, dice Aguirre, quien puso en marcha las actividades de Cardànas en octubre de 2013, aunque ya venía concretando el proyecto desde que estudiaba diseño de productos en la universidad.

Los zapatos los diseña él y son confeccionados por “una cadena de fabricantes nacionales, entre artesanos y pequeñas industrias”.

Los proveedores de materiales también son ecuatorianos, dice el entrevistado, señalando que “seleccionamos a aquellos que tengan responsabilidad ambiental”.

Los principales materiales con los que trabajan son lona 100 % algodón y caucho natural. También utilizan EVA [etilvinilacetato] para la plantilla interna, que aunque es un polímero, se considera que es más ecológico que otros, debido a que no se utiliza cloro en su producción, es decir, se libera menos toxicidad durante la degradación.

En algunos casos usan cuero, que ya dejan de ser amigables con la ecología, pero, en ese caso, crean campañas ambientales para compensar, como ‘Deja pasos verdes’, que es un proyecto de forestación: “Por cada par de zapatos que compras nos ayudas a sembrar árboles y hasta ahora hemos sembrado 500”, explica.

Esta política de la empresa de tener fabricantes y proveedores ecuatorianos “favorece la economía local”, dice Aguirre y, además, permite “conocer la historia y origen del producto, del material, de las personas que trabajan detrás, que es algo que no ocurriría si importáramos los materiales para hacer el calzado”. De esta manera, añade, “nos aseguramos del impacto ambiental y de las condiciones de trabajo”.

Entonces, “el producto nuestro es 100 % ecuatoriano, diseñado y fabricado aquí, y con materiales locales”, enfatiza el responsable de esta tienda online, que explica que con ello quedan demostradas las ideas en las que se basa la marca: “responsabilidad ambiental, comercio justo y el arte urbano”.

¿Quiénes compran?

Aguirre dice que el público potencial de Cardànas es gente de entre 25 y 37 años, es decir, ‘millennials’ [calificativo que reciben los nacidos entre 1981 y 1995], una generación en la que, de acuerdo con una encuesta, realizada en 2015 en 60 países por la consultora Nielsen, 74 % de ellos pagaría más por un producto “con causa social” o “fabricados por empresas socialmente responsables”.

Según otro estudio de la firma Morgan Stantely, 86 % de las personas de estas edades están interesados en invertir en negocios sustentables y 75 % cree que sus inversiones pueden influir para ir poniendo freno al cambio climático.

Sin embargo, también hay compradores de entre 17 y 24 años o, un tercer público más pequeño, de los 38 a los 50 años.

“Nosotros pensamos que nuestro producto está destinado hacia las personas de espíritu joven“, señala.

Para el dueño de Cardànas, en la decisión de compra de los clientes de esos países como China o Alemania, cuya regla es que exporten a Ecuador, influyen varios factores:

  • “Hay un pequeño nicho de mercado, que ya no es tan pequeño, que está interesado en productos que estén hechos con conciencia” y “responsabilidad ambiental”; entonces, siempre están en la búsqueda de esos nuevos productos.
  • Ligado a lo anterior, a los consumidores “les gusta conocer la historia de cómo están hechos esos productos y el impacto que ha generado su producción”, esto, luego de los escándalos que se han generado a nivel mundial al salir a la luz la explotación de niños y mujeres, principalmente, en la industria textil.
  • Les interesa lo exótico, “en especial a los chinos”, para quienes “algo ecuatoriano es exótico“.
  • “Los consumidores ya están cansados de comprar productos que vengan de Asia o países donde la industria de la moda y del calzado está asentada”.
  • “Hay una nueva tendencia hoy en el mercado, por parte de los consumidores, que buscan productos que estén hechos en países que no lo esperaban, como Ecuador, por ejemplo”.

Innovando en Ecuador

Aunque el diseño del calzado de Aguirre es sencillo y apunta a lo clásico, hay innovaciones en sus modelos, porque considera que “la industria del calzado de Ecuador ha estado bastante enfocada en la producción y no en el diseño”, a pesar de ser un área bastante especializada en el país.

Explica que “vas a las fábricas de calzado, tienen un gran departamento de producción, pero no tienen uno de diseño”, en muchos casos, copian modelos internacionales y los adaptan al mercado local; entonces, dice, “si no está diseñado aquí, no es 100 % ecuatoriano”.

Cardànas no solo vende online, en Ecuador tiene una tienda en el barrio La Floresta de Quito y distribuye a otras dos tiendas en la capital, una de ellas ubicada —quizás estratégicamente— en el aeropuerto de la ciudad.

Los envíos al exterior pueden demorarse, mínimo, cinco días hábiles; mientras que los nacionales uno o dos, excepto al archipiélago ecuatoriano de Galápagos, que podrían tardar hasta cuatro.

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